Ya hemos vuelto de Picos. Esta vez hemos hecho la ruta desde Bulnes, en Asturias. Comenzamos cogiendo el funicular que sube desde Poncebos hasta Bulnes, (15 minutos que te ahorran 4 km y 400m de subida).
Luego llegamos a Bulnes, el único pueblo de España sin acceso por carretera. Ahí comienza la ascensión, y menuda ascensión, para entrar en calor.
Una vez dejamos el bosque entramos en las pradreas de Pandébano. Entonces comenzó la lluvia y aun nos quedaban casi tres hroas. Y de ahí, después de la Vueltona, llegamos a Collado Jermoso, donde hicimos un descanso para comer entre la niebla y la lluvia.
No se veía nada a más de tres o cuatro metros, así que nada de vistas espectaculares, (había que esperar al domingo). Por fin vemos entre la bruma el Naranjo y poco después el refugio Urriellu.
Ahí pasamos la tarde, todos mojados, jugando a las cartas y comiendo. La cena es la típica del refugio: de primero sopa (si quieres repites), de segundo lentejas (otra vez puedes repetir), de tercero macarrones (repetición otra vez), y de postre melocotón en almíbar.
Lo mejor vino el domingo. Cielo despejado y un mar de nubes bajo nosotros. Luego la niebla fue levantando poco a poco dejando ver un paisaje de altura.
La vuelta se hizo difícil por el barro y las piedras que resbalaban, sobre todo ya cerca de Bulnes.
Para terminar, un tentenpié en Bulnes, bebidas, chorizo a la sidra y patatas al cabrales y alioli.