
Ayer decidimos hacer algo diferente el fin de semna, así que fuimos a la zona de Santander huyendo del calor de la meseta y sus 35 grados. Nada más subir el primer puerto y cruzar el primer tunel aparecimos en otro mundo. Niebla densa y 16 grados, parecía que la visita a la playa se iba a frustrar.
Finalmente ayer y hoy estuvimos en el mar, aunque sin sol y sin calor; al fin y al cabo el cantábrico siempre está frío. Así que ahí estuvimos acompañando a los surfistas (aunque sin traje de neopreno) y disfrutando de las olas a las 9:00 de la mañana hasta que ya nos hubieron revolcado lo suficiente.